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Jesús y la originalidad de una tumba vacía

by rularrondo

(Por Guido Márquez).-

La más palpable evidencia de la resurrección de Cristo.
Lo que más anhelo es que en esta época especial nos reencontremos con el verdadero Evangelio, donde empezó todo. En nuestra creencia aceptamos que es Jesús quien completa la Biblia, es decir, los que aceptamos que Jesús es el Mesías nos basamos en la certeza de que el Antiguo Testamento profetizó su nacimiento, su ministerio, su muerte y, sobre todo, su resurrección.

Con la resurrección nació el cristianismo, debido a que este hecho fue la prueba fundamental de que se cumplían todas las promesas del Antiguo Testamento. Este era el mensaje principal que predicaron los apóstoles y primeros seguidores: que Jesús había venido en forma de humano, había crecido, hecho su ministerio, con los milagros y enseñanzas que quedaron perfectamente descriptas, pero sobre todo que había vencido a la muerte.

Veamos, entonces, una de las evidencias que aseguran la resurrección de Cristo. Por supuesto, esta es una prueba más que avala nuestra fe. Siempre la fe es sustancial en el cristianismo. La evidencia, que puede ser científica o histórica, acompaña la fe, no pretende competir con ella.

Como cristianos agradecemos todas las pruebas que verifiquen que lo que dice la Biblia es verdad, sobre todo para difundirlo con aquellos que no comparten nuestras creencias. No obstante, siempre tendrá más peso la fe que proviene de la vida cristiana devocional, como la que viene de creer en lo que dice la Biblia.

Por qué semana y por qué santa. La fecha cuenta desde el domingo en que Jesús entró a Jerusalén y fue aclamado con hojas de palma en su entrada hasta el domingo siguiente, día de la resurrección. Esta tradición de conmemorar toda la semana proviene de tiempos medievales, donde había actividades específicas cada uno de los ocho días.

La evidencia de la tumba vacía
Jesús fue uno de los muchos predicadores que existían en el momento, algunos de ellos exponentes de religiones milenarias, anteriores al nacimiento de Jesucristo, como el budismo, por ejemplo.

Las principales religiones del mundo tienen a su profeta o predicador enterrado en un determinado lugar; el cristianismo predica un Dios-Hombre resucitado, es decir, que no se encuentra una tumba a la cual rendirle homenaje. La tumba de Abraham está en Hebrón, la de otros profetas también se pueden encontrar hasta hoy, como Zacarías. Lo mismo con Buda o Mahoma, por hablar de otros credos.

Este es un punto álgido que da lugar a muchas dudas. Una de ellas ha sido que el cuerpo de Jesús puede haber desaparecido por distintos motivos: que estaba desmayado, que su cuerpo fue enterrado en otro lugar, o simplemente que fue un relato inventado el hecho de que Jesús resucitó.

Aquí van las respuestas:
Lo primero y principal es que la tumba de Jesús fue mandada a custodiar por soldados romanos, los cuales obedecían órdenes directamente de Poncio Pilato. Estos tenían miedo de que fuera verdad lo que decían algunas profecías y que el Mesías resucitara al tercer día. Creían que con una simple guardia de soldados esto se iba a poder evitar. Cuando ocurrió la resurrección, estos soldados no fueron muertos por no cumplir con su deber —como mandaba el reglamento romano— sino que fueron sobornados con una gran suma de dinero para que no dijeran nada acerca del acontecimiento.
Los primeros testigos de la resurrección fueron mujeres. En esa época la palabra de una mujer no tenía el mismo peso que la palabra de un hombre, por lo tanto, hubiera sido inútil sobornarlas para que negaran que habían visto a Jesucristo resucitado, porque su testimonio no tenía mayor validez.
El cambio de papel que tuvieron los apóstoles, que antes estaban aterrados, encerrados y no podían ni siquiera hablar, y se convirtieron en los principales difusores del Evangelio e incluso en mártires por defenderlo.
Toda la información anterior dada está basada en el video documental “¿Existen evidencias de la Resurrección de Jesús? – Roberto Badenas”.

Esta ha sido una pequeña muestra de las pruebas de la veracidad de la resurrección de Cristo. En un mundo de miedo, gobernado por la crueldad de los romanos, aun así persistió el cristianismo, significa que fue un hecho de poder que cambió para siempre la historia, y hoy somos el fruto de ese hecho. Es un buen momento para pensar y, sobre todo, para estar agradecido.

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