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¿Qué es una herejía? | Preguntas bíblicas

by rularrondo

Por NIMROD LÓPEZ.- El término herejía se usa para señalar una desviación doctrinal o una enseñanza errónea que contradice aquellas verdades cristianas vitales e innegociables que enseña la Biblia (Hch 24:14; Gá 5:20; 2 P 2:1). Entre estas verdades no negociables se encuentran:

1) La existencia de Dios.
2) La deidad de Cristo.
3) La salvación por fe.
4) La realidad de la Trinidad.
5) La autoridad única y absoluta de las Escrituras.
6) El mensaje del evangelio.

Desde Génesis, el enemigo siempre ha tratado de que el ser humano ignore o renuncie a estas verdades y busque sus propios conceptos para vivir de acuerdo con ellos, alejados de Dios. La realidad de la incursión de herejías en la Iglesia de Cristo fue prevista por el apóstol Pedro, quien advirtió:

«Pero se levantaron falsos profetas entre el pueblo, así como habrá también falsos maestros entre ustedes, los cuales encubiertamente introducirán herejías destructoras, negando incluso al Señor que los compró, trayendo sobre sí una destrucción repentina» (2 Pedro 2:1).

Pasajes como este nos llaman a tener un cuidado especial por las doctrinas que enseñamos y respaldamos en nuestras congregaciones. Pero ¿cómo podemos hacer esto sin llegar a extremismos? El triage teológico ayuda al creyente a comprender que hay doctrinas de primer, segundo y tercer orden. Al conocer estas diferencias, evitamos extremismos como el ecumenismo, que nos podría llevar a renunciar a las doctrinas innegociables del cristianismo en nombre de la unidad religiosa. El extremo contrario es el aislacionismo, el cual consiste en creer que toda denominación cristiana diferente a la nuestra está equivocada e incurramos en una actitud sectaria que incluso nos lleve a rechazar a nuestros hermanos en Cristo.

Quizá discrepes de otros creyentes en doctrinas de segundo o tercer orden, tales como el milenio, los ángeles o los dones espirituales con manifestaciones externas sobrenaturales. No obstante, coinciden en aceptar que las seis doctrinas mencionadas al principio son verdaderas, absolutas e innegociables, sin importar a cuál herencia doctrinal cristiana pertenezcas. Lo anterior me lleva a compartir una aclaración:

«Hay grados de error y algunos errores son más graves que otros. Los errores relacionados con la persona de Cristo o el camino de la salvación son más serios que los relacionados con el gobierno de la iglesia o los que se refieren a los últimos tiempos, asuntos en los que los cristianos pueden estar en desacuerdo sin comprometer la enseñanza bíblica correcta al hacerlo».[1]

Por tema de espacio, solo pondré unos ejemplos de cómo identificar una herejía que se podría encontrar de manera encubierta en el discurso de algunos que aparentan ser cristianos.

Para conocer a Dios necesitas la Biblia y, por lo tanto, todo cristiano verdadero cree en que Dios existe y que Él es el ser supremo que la Biblia revela. Creer y aceptar esto te diferencia de dos grupos contrarios al cristianismo: primero, los ateos, quienes niegan que Dios existe y, segundo, los escépticos, quienes piensan que es imposible tener una conclusión definitiva sobre la existencia o no de Dios. De manera que para estos grupos, la Biblia no tiene autoridad alguna porque no creen ni aceptan el mensaje que contiene. Si alguien que se hace llamar cristiano niega o duda de la existencia de Dios o de la autoridad de la Palabra, podemos estar seguros de que una herejía tomó lugar en la mente de esa persona.

Creer que Cristo es Dios te diferencia de grupos como los Testigos de Jehová, quienes niegan la divinidad de Cristo y afirman que Él es «un dios», diferente a Yahvé. Creer en Cristo como Dios también te aparta de los judíos no creyentes, quienes se niegan a aceptar a Jesús como Mesías prometido y en quien se cumplieron las profecías del Antiguo Testamento. Aunque los musulmanes tienen un aparente mejor concepto de Jesucristo, lo reducen a un profeta o mensajero de Dios, así como para ellos lo fueron Noé, Moisés y Abraham. Si en la congregación alguien creyera que Jesús no es Dios, o que no tiene poder para salvar o es diferente a Dios, esa persona estaría aceptando una herejía.

Al creer en la salvación por la fe sola en Cristo, te apartas de grupos como la Iglesia católica romana, los adventistas o alguna secta que cree que es necesario agregar obras a la salvación. Tal postura es considerada una herejía.

Recordemos que cada persona recibirá de Dios lo que le corresponde, eso incluye el castigo para quienes están en la iglesia de manera encubierta y que introducen doctrinas erradas o herejías (He 9:27; 1 Ti 4:1; Mt 7:22-23).

Para que un creyente identifique las herejías es importante que conozca el verdadero evangelio de Cristo, pida la guía del Espíritu Santo y conozca de manera correcta las doctrinas que las Escrituras enseñan. Las doctrinas fundamentales de la Biblia ya están establecidas y la historia nos indica cuáles son las herejías. Solo escudriñando y conociendo la verdad de las Escrituras podremos identificar las doctrinas que contienen errores sutiles, pero que tienen el potencial de dañar a la iglesia.

Ante la realidad de la amenaza doctrinal, el Señor da una orden a los líderes que enseñan la Palabra:

«Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que maneja con precisión la palabra de verdad» (2 Timoteo 2:15, cursiva añadida).-

[1] Christopher W. Morgan y Robert A. Peterson, “Herejía”, Diccionario conciso de términos teológicos (B&H Español, 2022).

Nimrod López Noj posee una licenciatura en teología por el Seminario Teológico Centroamericano (SETECA) en Guatemala, donde también está por finalizar estudios de maestría en Biblia. Es profesor en el Instituto Bíblico Bautista de Ecuador y editor en Coalición por el Evangelio. Sirve en el liderazgo de la Iglesia Bautista “Gracia y Verdad”, en Ibarra, Ecuador, ciudad donde vive con su esposa Jeanine y su bebé.

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