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¿SOMOS CAÍN O ABEL?

by rularrondo

Luego de leer la historia de Caín y Abel, todos nos compadecemos de Abel y juzgamos de criminal a Caín. Y si inmediatamente nos preguntan si puestos elegir, con quién nos identificamos, la mayoría responderá que somos como Abel o al menos intentamos serlo. Sin embargo, la humanidad parece ser el reflejo fiel de Caín. Incluso en nuestras propias vidas, analizando el breve pasaje bíblico, si nos sinceramos, somos “clones” de Caín, tanto en la despiadada actitud e matar al hermano, como en las respuestas que Caín le dio a Dios cuando el creador lo abordó luego del crimen.

El pasaje bíblico ubicado en Génesis 4 (yo elijo de ese capítulo los versículos 8, 9 y 10) tiene una tremenda enseñanza para todas las generaciones de la humanidad. En primer lugar porque se nos pasa por alto que fue el primer genocidio de toda la tierra. Caín mató al 25 por ciento de la humanidad de ese momento (eran 4 personas: Adán, Eva, Caín y Abel). Pero especialmente en ese crimen, cuando la misión encomendada era reproducirse y poblar la tierra, la potencial descendencia de Abel debería contarse por millones.

Como trasfondo de ese primer crimen de la humanidad, queda la enseñanza de adónde nos puede conducir un simple enojo. Es que Caín estaba molesto porque Dios había bendecido la ofrenda de Abel minimizando la de Caín. Fue ese enojo el que lo inclinó hacia el mal y lo llevó a cometer ese homicidio.

La Torá (en hebreo, תּוֹרָה‎ [Torah]) es el libro de «instrucción, enseñanza, doctrina». Es el texto que contiene la ley y el patrimonio identitario del pueblo judío. En el cristianismo la conocemos como el Pentateuco y constituye la base y el fundamento del judaísmo. La traducciones al castellano de la Torá la muestran tal como las vemos en nuestras biblias cristianas. Sin embargo, en algunos pasajes, determinadas “simplificaciones” de los traductores, producen cambios que pueden ser significativos. Uno de ellos está precisamente en este pasaje donde se relata el crimen que tiene como víctima a Abel y como victimario a Caín.

En hebreo Caín es Kayín y Abel es Hébel. Ya entrando en el relato de la escena del crimen, vamos copiar el texto hebreo y nos daremos cuenta que la traducción genera un cambio importante, que puede alejarnos de lo sustancial.

Veamos. Después del terrible crimen, Dios le pregunta a Caín: “e Hébel ajija” (en dónde está Abel, tu hermano)
Caín responde: “lo yadati” (no sé) “ha shomer ají anojí” (acaso soy el guardián de mi hermano)
Vayomer Kayin el-Hevel ajiv (le dijo Caín a Abel, su hermano) ¿Qué le dijo? No lo dice la Torah aunque la traducción de la biblia cristiana simplifica en que le dijo “salgamos al campo”
vayeji bijeyotam basadej (…y estando ambos en el campo) vayakom Kayin el-Hevel ajiv (se levantó Caín sobre Abel su hermano,…) vayajargeju. (…y lo mató)

Comienza el relato indicando que Caín le dijo algo a Abel, pero nadie sabe qué fue lo que le dijo. Y es importante ese hecho, aunque Dios –al darnos su palabra a través de la escritura- considera que lo que le dijo no es importante, sino que es importante lo que sigue después, que puede entenderse como una consecuencia de lo que le dijo. ¿Por qué? Porque no debemos olvidarnos que Caín sigue enojado por lo de la ofrenda.

Luego, ya en el campo, Caín se levanta sobre su hermano y lo mata. He investigado dentro de la tradición judía, y los maestros judíos, analizan con detenimiento el hecho de que Caín “ se levanta”. Lo interpretan como que hubo una pelea en la que Caín había caído y quedado a merced de Abel. Así también razonan que Abel debió haberse compadecido de su hermano y lo dejó. Entonces, Caín se levanta y lo mata. Es decir, el mal ha tomado dominio sobre Caín a punto tal que decide matar a Abel. Es el mismo mal que se apodera de él a partir de haberse sentido discriminado por su ofrenda.

A esta altura, la enseñanza es que –cuando permitimos que la maldad entre n nuestros corazones- es difícil luego controlarla. La maldad tiene una puerta muy pequeña, y es menester que cada uno de nosotros vele para que esa puerta no se abra. La puerta esa es el enojo.

Cuando al principio decía que somos más parecidos a Caín que a Abel, vale detenerse en el diálogo entre Dios y Caín. Dios, que sabe qué fue lo que sucedió, le da la oportunidad a Caín de asumir su error. Sin embargo Caín responde altivamente, lo que evidencia no haberse arrepentido, y que sigue siendo presa de su enojo.

Pero hay algo más: Caín, de manera totalmente irrespetuosa, le responde a Dios: ¿acaso soy yo el guardián de mi hermano? Y esta respuesta es clave, pues la mayoría (por no decir todos) recurrimos a lo mismo ante Dios. Caín indirectamente lo responsabiliza a Dios por no cuidarlo a Abel, por haber permitido qué lo asesine. ¿acaso soy yo el guardián de mi hermano? Que es lo mismo que decir “vos sos el que tenías que cuidarlo” o “vos pudiste evitarlo deteniéndome a tiempo, la responsabilidad es tuya”.

Pero esto encierra aún algo más. No nos olvidemos que Caín es el primogénito de Adán. ¿Qué hizo Adán después de comer del fruto prohibido? Cuando Dios le preguntó que había hecho, inmediatamente culpó a la mujer. No se hizo responsable de su acto. Inmediatamente buscó un culpable, una excusa que lo exima de su responsabilidad. Pues Caín, viene de la misma escuela. Y esa es la otra enseñanza, los hijos tienen tendencia a ser el reflejo de sus mayores.

Pero por sobre todas las cosas, la enseñanza de la historia de Caín y Abel, es que todos somos responsables de lo que le pasa “al hermano” sea de sangre o no. Así, en los tiempos que corren vivimos ofreciendo oraciones por los necesitados, porque las oraciones son gratis. A las oraciones hay que sumarle el compromiso de poner el cuerpo. Aportar “hasta donde nos duela” por el que sufre. Si no podemos DAR bienes materiales, podemos de todas maneras poner el oído para que el que sufre haga su descarga, podemos acompañarlo en su sufrimiento o en la soledad de su dolor, pues la sola compañía es un acto de que esa otra persona –sea creyente o no- es parte de MI responsabilidad. Por algo Jesús dijo que los dos mandamientos que resumen toda la ley y los profetas son: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente. El segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

Los judíos, cuando no hay forma de conocer un hecho que sea importante para el entendimiento de cosas profundas, recurren a los “midrash”. Para entender que son los “midrash” y los “midrashim”, es necesario hacer un poco de historia.

En el judaísmo existe la Torá oral y la Torá escrita, ambas fueron dadas a Moisés por Dios en el Monte Sinaí. Todo precepto, toda interpretación, toda filosofía judaica se desprende de esas dos fuentes. La Torá escrita permanece como siempre ha sido a través los Sifrei Torá (rollos de Torá) que se encuentran en cada sinagoga.

Sin embargo, la Torá oral consiste en enseñanzas diseñadas para ser trasmitidas de padres a hijos, se admite que podría haber llegado a sufrir algún cambio mínimo con el tiempo.

Había una prohibición explícita de escribirla, pero debido a la persecución que vivieron los sabios en la diáspora se corrió el riesgo de perder toda la Torá oral y sus enseñanzas. Por eso se decidió escribirla y fijar así su significado a lo largo de los años. El resultado es lo que conocemos actualmente como Talmud.

Los midrashim (plural de midrash) son parte de la Torá oral; son enseñanzas contadas en forma de historias, que explican pasajes y leyes toraicas. Se encuentran por toda la literatura rabínica: en el Talmud, en textos previos y posteriores al mismo y en recopilaciones especiales.

Los más conocidos son los siguientes:

Midrash Hagadol: escrito en el siglo XIII por Daniel ben Amram Adani, está escrito en verso y contiene midrashim halájicos que no se encuentran en otras compilaciones.
Midrash Rabá: Es la compilación más importante que se ha hecho de midrashim se hizo a lo largo de varios siglos, contiene historias que datan desde el sigo IV e.c. hasta relatos del siglo XIII
Midrash Tanjuma: Fue compilado en el siglo XVI, es un libro meramente de análisis.

El principal objetivo de estas compilaciones es proporcionar una interpretación correcta de los midrashim.

Se dividen en dos grupos grandes:

1) Midrash Agadá:
Son los midrashim que explican partes de la Torá de forma filosófica. Muestran información que falta de la Torá escrita. Por ejemplo: lo que soñó Jacobo antes de emprender el viaje al país de su padre, lo que vio Tzipora al hacerle la circuncisión a su hijo, lo que le dijo Dios a los astros al crearlos, entre otros. Es decir, son historias que complementan a la Torá escrita y que dan un panorama más amplio de la misma; muestran cosas de las escrituras que es difícil notar sin ellos.

Funcionan de forma alegórica, lo que quiere decir que son metáforas de conceptos. Por ejemplo, en el midrash donde se cuenta que el faraón medía más de diez metros y sus pies tenían determinada longitud, se asume que el tamaño del faraón se refiere al poder que tenía y que cada parte de su cuerpo se refiere a una parte de su reinado.

Volviendo a la historia d Caín y Abel, veamos algunos midrahsim y el concepto filosófico que aportan. (para que el concepto sea más dinámico, he simplificado los textos para una comprensión más fácil).
Midrash 01- Abel y Caín deciden repartirse la tierra. Caín elige los bienes inmuebles (ríos, tierra etc) y Abel los bienes muebles (frutos, animales etc). Caín le reclama a Abel que está pisando su tierra, que vuele. Abel le reclama a Caín que se quite la ropa ( un bien mueble), que se desnude. Caín se levanta sobre Abel y lo mata. El móvil del crimen es económico, material.
Midrash 02 – No hay mujeres en ese mundo ¿Quién se va a quedar con la única mujer, su madre, Eva? No se ponen de acuerdo, Caín se levanta sobre Abel y lo mata.
Midrash 03 – Cuando nació Caín, con él nació una hermana gemela. Cuando nació Abel, con él nacieron 2 hermanas gemelas. Ambos tomaron a una de sus hermanas como esposa y pelearon por la que quedaba sin pareja. Caín se levanta sobre Abel y lo mata. Estos dos últimos, el delito es pasional.
Midrash 04 – decidieron ambos hacer un tempo para adorar a Dios. Cada uno quiere hacerlo en su territorio. No se ponen de acuerdo. Caín se levanta sobre Abel y lo mata. El objetivo del homicidio es religioso.
El extracto de sabiduría de los 3 midrash resume que desde los albores de la humanidad, estos son los motivos por los que se mata la gente entre sí. La gente se mata por cuestiones económicas, por pasión o por religión, y eso se extiende hasta nuestros días.-

AUTOR: RUBÉN LARRONDO

Fuentes consultadas. Rabino Gulman- Enlace judío- Biblia de estudio Scofield

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