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QUÉ ES LA IDOLATRÍA

by rularrondo

O se vive por fe o se cae en la idolatría. Es decir, si no se vive por fe, uno se aferra a algo terrenal para vivir. Si nuestras alegrías no tienen como fuente a la fe, es casi seguro que hemos caído en idolatría.

Si hacemos una comparación terrenal para tratar de entender qué es Dios, tal vez sirva compararlo con la energía. La energía no se puede destruir, existió, existe y existirá, según dicen los libros. En esta pobre comparación, Dios responde a los mismos parámetros, y también los dioses de la idolatría de la época de Abraham, responden a la misma lógica. Si hubo quienes creían en un dios de la lluvia, no era otra cosa que creer en una energía que podía hacer llover. Quienes creían en el dios del fuego, estaban razonando que había una energía también en el fuego. Sin embargo el ser supremo es la “energía” que mueva a todas esas otras energías. Hemos oído tantas veces aquello de “ni las hojas de los árboles se mueven si no es por su poder”.

Así las cosas, quien adora a un dios, suma su energía personal a la de ese presunto dios, armonizando con él. Mientras que quienes creen en el Dios creador de los cielos y la tierra, deberían armonizar con esa “energía total y superior”, es decir, pasar a ser parte de Dios, o mejor aún “Dios en nosotros”.

Para entender profundamente la condena de la idolatría en la biblia, es necesario remitirse obligatoriamente al judaísmo, ya que el antiguo testamento es la Torá, el libro sagrado del judaísmo. Habida cuenta que el cristianismo tiene su raíz en el judaísmo, es imprescindible buscar en esa raíz el significado de la idolatría, y la importancia para el “pueblo elegido”. A punto tal es importante, que los judíos sostienen que quien niega la idolatría ha cumplido toda la Torá.

Tamuz es el cuarto mes del calendario judío, a diferencia de otros meses cuyos nombres están hebreo el nombre de este mes se encuentra en babilonio. Proviene del nombre que los paganos le daban al dios del sol. Ese mes es uno de los más calientes en Israel y Medio Oriente. En esos días es fácil creer que el sol tiene una fuerza independiente, que mueve al resto de los seres. Los judíos recomiendan recordar que es el creador quien le da fuerza al sol y que es Él quien maneja la naturaleza, no los astros quienes tienen fuerza independiente.

El primer mes de verano –conocido en el judaísmo como mes de tamuz- es donde el pueblo judío hace un ayuno considerado muy importante. Se lo conoce como “el 17 de tamuz”.
Hubo 5 grandes tragedias ocurridas en Tamuz:
1) Se construyó el Becerro de Oro y Moisés rompió las tablas.
2) Jerusalén fue sitiada y sus murallas derribadas .
3) Se detuvieron los sacrificios en el templo durante el sitio babilonio.
4) Los romanos colocaron un ídolo al interior del templo
5) Los romanos quemaron un rollo de Torá.

Se considera que ese “virus” de la idolatría tiene su inicio trágico con la construcción del becerro de oro mientras Moises recibía del ser supremo, las tablas de la ley.

Pero ¿Qué es la idolatría? ¿Por qué es tan grave?

La diferencia entre fe e idolatría es muy sencilla. Si seguimos a Dios sin condicionamiento, estamos en el camino de la fe. La contracara de ello es pretender que Dios me siga a mí. Dios se va a adecuar a nosotros sino todo lo contrario.

ABRAHAM Y LOS ÍDOLOS
La primera vez que se menciona la idolatría en la Torá es con Abraham, el primer patriarca, el primero en imponerse la tarea de dar a conocer el nombre de Dios entre los hombres. Fue el primero en hablar con Él y hacer un pacto a la eternidad a través de su descendencia.

Pero Abraham había nacido y crecido en un lugar donde la idolatría era parte de la cultura de su pueblo. Allí cada fuerza de la naturaleza era supuestamente controlada por un dios específico. Y eso llevaba a construir estatuas bajo la superstición de que en algún momento estas podía cobrar vida y por ello se les ofrecían sacrificios de todo tipo.

Tal vez por ello Dios le ordena a Abraham “…vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré…”. Pero esto no fue casual, no fue cuestión de suerte. Dios había visto que Abraham detestaba la adoración de ídolos y por ello enfrentó a su padre rompiendo los ídolos de su tienda y a Nimrod, quien era rey y lo castigó lanzándolo a las llamas. Así vemos que –sin saberlo tal vez- Abraham estaba en armonía con Dios sin que éste le hubiera ordenado hacer o dejar de hacer algo. Luego, le ordena salir de allí, y comienza así a “formar” al “pueblo elegido”.

DIOS ES AMOR Y TODO LO QUE SE RELACIONE CON ÉL DEBE SER AMOR

Si lo contrario a la idolatría es la fe, esto implica que la fe no puede ser solo declamativa, un discurso, una afirmación verbal. La fe es una acción. La fe es armonía con Dios. Si armonizamos con él, amamos la creación. Así, cualquier agresión a su creación –y en especial a los más delicado de ella, el ser humano- es agredir a Dios. En consecuencia, si se agrede a Dios, no se puede estar en armonía con él.

Así el ser humano, por ser su esencia el amor, es decir Dios, es responsable del mundo y de todo lo que hay en él.

Dios no tiene temor de que amemos a otra cosa, a la que le adjudiquemos calidad de deidad. Dios vela para que no desaprovechemos la riqueza de su creación y su propio poder puesto a nuestra disposición.

Básicamente la idolatría vendría a ser el “ruido” que obstaculiza la relación con Dios. Imaginemos que intentamos conversar con alguien, y existe una interferencia de música alta, o ruido de motores. Esto impediría nuestra comunicación. Tener ídolos es exactamente esto. Es obstruir la relación directa que necesitamos tener con Dios.

Por ello, con apuro, pero mucho más por sectarismo, caemos en el error de denostar a quienes adoran a Dios de una manera distinta a la nuestra, y los consideramos perdidos, errados, merecedores de la perdición al creer que no pueden salvarse. Sin embargo, ante una necesidad doméstica o personal, acudimos al líder de nuestra congregación para que ore a favor nuestro. ¿No es esto también una forma de buscar un intermediario, cuando tenemos una relación directa con Dios? ¿es el poder de nuestro líder el que hace la obra, o es el poder de Dios? ¿No tiene esta actitud la misma característica que los ídolos a los que supuestamente rechazamos?

Esto fue lo que logró ver y revelar al mundo Abraham. Vio que Dios es Uno, que no hay nada en este mundo que su fuente primaria no sea Él, que está por arriba de todas las fuerzas y todos los seres y que es el único en el Universo. También supo ver que lo único que da sustento y sentido a la existencia humana es el actuar ético, ya que fue creado a imagen y semejanza divina. Supo que Dios creó al hombre para hacer de este mundo un lugar ético y que cuando se aleja de este objetivo, se aleja de su Creador y llega a su vida el dolor.

No sólo supo verlo de forma racional, sino que logró llevar este pensamiento a su forma de vida, a su forma de ser y a sus acciones. Al grado tal que logró hacer un pacto indestructible y eterno con Dios, al subir a su hijo al Monte Moriá. Subir a Isaac implica reconocer a Dios como fuente primaria de la felicidad humana. Sin embargo, pese a que tuvo esta gran sabiduría, no fue capaz de bajar a este mundo y materializar con palabras la ley de Dios, evento que Moisés sí logró, pero ese es un tema que abordaremos más adelante.-

RUBÉN LARRONDO

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